SARS-CoV-2 (COVID-19)

En estos días de confinamiento, en plena crisis sanitaria por la pandemia del coronavirus, algunos de nuestros clientes, a los que hacemos un servicio de comprobación de la eficacia de la limpieza en superficies, nos han preguntado si este control podría detectar la presencia del SARS-CoV-2, el virus que provoca la enfermedad llamada COVID-19.

La respuesta estricta es no, pero quisiéramos explicar aquí algunos conceptos que demuestran que la comprobación de que una limpieza es correcta también es útil y nos da más seguridad en la lucha contra este y otros virus.

  • Los virus son microorganismos que no tienen la capacidad de reproducirse por sí mismos ya que tienen una estructura demasiado simple. Algunos de ellos son tan sencillos que son, únicamente, una molécula de ácido nucleico (las moléculas que contienen la información genética: ADN o ARN). Otros, como los coronavirus (el SARS-CoV-2 y el virus del resfriado común, por ejemplo) son algo más complejos y tienen una cápsula, más o menos esférica, formada por proteínas y grasas que rodea y protege la molécula de ácido nucleico y que se ve como una especie de corona en el microscopio electrónico (de ahí el nombre).

Microscopía electrónica del coronavirus COVID-19.
Foto: Scripps Research

  • Esta estructura tan sencilla hace que no se puedan reproducir por sí mismos ya que no tienen los mecanismos adecuados. Entonces, ¿como lo hacen para multiplicarse? Pues se introducen dentro de una célula viva y se aprovechan de sus mecanismos para reproducirse (los de la célula), por lo que engañan a los sistemas de la célula y los derivan a producir copias y copias del virus, de sus ácidos nucleicos y sus proteínas. Cuando la célula ya está llena de virus, se lisa (se rompe) y deja libres los virus que se han formado en su interior, que serán capaces de infectar otras células y ponerlas a hacer más copias víricas.
  • No todos los virus están adaptados a todo tipos de células, por eso hay virus que sólo afectan a una especie, o a un género… aunque, como se ha comprobado muchas veces en la historia, de vez en cuando, puede haber saltos del virus a otra especie que, hasta ese momento, parecía que no era sensible a él.
  • Hay virus que atacan a las plantas, a los animales e, incluso, hay algunos que están especializados en atacar a las bacterias (estos se llaman bacteriófagos)
  • Debido a estas especiales características, cultivar virus en el laboratorio es muy difícil ya que, primero, se deben cultivar células vivas (de las que le vayan bien al virus) y luego infectar las células con el virus que se quiere cultivar. Los bacteriófagos son más fáciles, porque cultivar bacterias es mucho más fácil que cultivar células vegetales o animales, pero los virus que afectan a vegetales o animales son muy difíciles. Por eso, para detectar virus se utilizan otros métodos que no se basan en el cultivo (PCR, antígeno …)
  • Pero tenemos una suerte: los virus que nos atacan, normalmente, son más sensibles al calor y a los desinfectantes que las bacterias. Por ello, si comprobamos que un sistema de desinfección ha eliminado las bacterias, podemos estar casi seguros de que también se han eliminado los virus. Es un sistema de comprobación indirecto.

Imagen: Wikipedia (simulación)

  • No hay ninguna evidencia de que los alimentos puedan ser transmisores del coronavirus y, por tanto, en las industrias alimentarias y en las cocinas no es necesario tomar más medidas que las propias de la manipulación higiénica de los alimentos que ya se aplican normalmente. Pero sí es conocido que el virus puede resistir con capacidad infectiva unas horas, o incluso unos días, sobre las superficies contaminadas por personas portadoras y esto justifica una limpieza aun más cuidadosa y la utilización de mascarillas y guantes con más profusión que en circunstancias normales, para evitar contaminar las superficies que otras personas tocarán después.

Para terminar, exponemos las condiciones que se ha comprobado que permiten eliminar el SARS-CoV-2 y las acciones que podemos hacer en cada caso. Veréis que hay algunas que no eliminan las bacterias y, en cambio, sí que eliminan los virus.

Los protocolos de limpieza habituales en instalaciones sanitarias, que ya están pensados ​​para eliminar todo tipo de microorganismos (hongos, bacterias y virus), son suficientes para eliminar también los coronavirus, si se aplican correctamente.

Condiciones que eliminan el virus causante de la COVID-19 Acciones pera evitar el contagio por el virus causante de la COVID-19 Efecto de esta acción sobre las bacterias
Aplicación de una temperatura superior a 56ºC Hervir o lavar en caliente (≥60ºC) cuando sea posible La mayoría de las bacterias necesitan temperaturas superiores a 65ºC para inactivar-se
Una concentración de llejis o equivalente (cloro) como la que es habitual en las desinfecciones de superficies (≥5%) Lavar con agua y lejia (una cucharada de lejia por litro de agua es suficiente) Esta medida también es efectiva contra las bacterias
Una solución de alcohol etílico al 70% (o equivalente) Utilizar alcohol de 70º en solución o en gel Esta medida también es efectiva contra las bacterias
El lavado con agua y jabón o detergente durante más de 30 segundos (inactivación por afectación de las grasas de la cápsula del virus) Lavar las manos y los objetos con agua y jabón durante más de 30 segundos. Esta medida no es muy efectiva contra las bacterias. El lavado con agua y jabón sólo tiene un efecto de arrastre y de eliminación de residuos grasos que pueden proteger a las baterías, pero no las elimina ni las inactiva.